Dualidad

La vida con sus claroscuros me tiene por idiota. 
Quiero entenderla, me esfuerzo por eso, y se vuelve más compleja.
Es una dualidad constante: alegría-tristeza, sol-luna, yin-yang.
Mi naturaleza física tiene una relación amor-odio con mi espiritualidad. La vida es una prueba para ver cuál de las dos naturalezas sigo y desarrollo. Me tiene por idiota, y me lo merezco.

Pero tengo una victoria bajo la manga, hoy puedo llorar, reír, molestarme y pasearme por todos mis estados anímicos sin culpa. Porque entendí que eso es ser humano.

A veces la vida nos da momentos llenos de alegría, y otros tantos están marcados en la tristeza. Muchas veces estos hechos son muy difíciles de transitar, aunque ineludiblemente forman parte de nuestra existencia, de estar vivos.
Éste camino de dualidades es de un solo sentido, y hay que recorrerlo solos o acompañados (dualidad nuevamente) 
El destino es trascender.







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